Drum circle en el ámbito comunitario

Encuentros musicales de grupos de personas donde se desarolla una práctica creativa y saludable. Los participantes tocan cualquier tipo de instrumento de percusión improvisando música sobre la marcha. Existe la presencia de un facilitador que ayuda a conseguir este proceso.

Hay que tener en cuenta que:
– No se trata de una clase para aprender música ni tampoco es necesario tener conocimientos previos de música.
– Participan personas de todas las edades.
– No existen diferencias de cultura, raza, sexo, …
– No hay audiencia, el propio público es el que genera la música.
– No hay ensayos, se realiza en el aquí y ahora.
– No hay errores, los participantes se dejan llevar según sus energías.

Los instrumentos musicales utilizados son: Tambores (djembés, bongós, timbales, darbukas, …), percusiones de madera (claves, güiros, castañuelas, baquetas,…), metales (cencerros, platillos, crótalos, triángulos,…), shakers (maracas, huevos, palos de lluvia, panderetas, cascabeles, tambor del océano,…), percusión melódica (boom whakers, campanas, kalimbas,…) y sonidos corporales (voz, palmadas, chasquidos,…).

Vivir la experiencia del drum circle aporta:                               – Bienestar personal y colectivo.                                               – Sensación de apoderamiento rítmico personal y colectivo.                 – Sentido de “comunidad” definida como agrupación espontánea de personas con un objetivo común.                                               – Aprendizaje y desarrollo de competencias personales y sociales:               – Personales: Autoconfianza, conciencia, liberación y autorregulación emocional, creatividad, motivación, iniciativa, optimismo.                                                                               – Sociales: Comunicación no verbal, empatía, asertividad, liderazgo, trabajo en equipo.