Orientación filosófica

El profesional, a la hora de abordar la problemática de sus clientes/usuarios/pacientes, se puede orientar en diversos modelos filosóficos. En nuestra práctica utilizamos un Enfoque Ecléctico (Corey, 1996) que evita aplicar en su totalidad un solo modelo terapéutico, tomando como óptimas distintas ideas de diferentes corrientes.

Centrada la atención  en dicho enfoque, prestamos especial consideración al Modelo  Humanista (Maslow, Rogers, Perls) el cual concibe al hombre como un ser autónomo y responsable de sus decisiones en su desarrollo global. Dando valor a sus pensamientos, sentimientos y actos, éste será capaz de  analizarse a sí mismo y aceptarse tal y como es. Liberarse de los bloqueos producirá cambios que ayuden al crecimiento personal y la autorrealización. La salud holística que enmarca el modelo sitúa el mundo emocional como centro de la terapia.  Aprender a observar las emociones y pensamientos, las capacidades y no los defectos, explotar la creatividad, el juego y la comunicación, tomar contacto con el niño que tenemos dentro, conocer nuestro cuerpo y atender a nuestras necesidades ofrecen garantía de salud. Frente a las resistencias ocasionales mediante  terapia verbal,  la música tiene cabida en una gran variedad de programas de tratamiento gracias a su flexibilidad como arte, pudiendo ser significativa en diferentes edades y desempeñando numerosas funciones en la sociedad (Davis, Gfeller y Thaut, 2000).

También damos importancia al Modelo Cognitivo (Ellis, Beck, Bandura) que considera a nuestros pensamientos como dictadores de emociones más allá de las conductas. De este modo los pensamientos irracionales interfieren en el sistema racional de la persona provocando problemas emocionales.  Con los mismos objetivos, terapia verbal y musicoterapia inciden en las creencias y emociones producidas por pensamientos desordenados (Bryant, 1987; Maultsby, 1977).

De manera indirecta utilizamos el Modelo Conductual (Skinner, Wolpe, Kantor) que propone aprender y mejorar de forma rápida la conducta social de la persona que es motivo de tratamiento (comportamiento verbal o motor en niños con necesidades especiales, control de impulsos, normas de respeto, feed-back con los demás…). En este modelo se refuerzan las conductas positivas y se reducen las negativas (Corey, 1996).

Finalmente, respetamos las bases teóricas del Modelo Biomédico, que atribuye los trastornos emocionales y conductuales a causas bioquímicas (Andreasen, Wilson y col.). El diagnóstico es atribuido a una causa orgánica o psicológica. Si no es orgánica, debería ser psicológica, pero generalmente se dice al paciente en este caso que no tiene nada. En caso de ser causa orgánica, este modelo de medicina convencional o alopática recurre a los fármacos para tratar y curar los síntomas, sin incidir en las causas que los originaron. La medicina nos ha brindado la capacidad de establecer diagnósticos y ofrecer tratamientos y medicación que ayudan a la recuperación de los pacientes. Sin olvidar el rigor científico aportado por este modelo, defendemos la práctica de los enfoques citados anteriormente, los cuales pueden resultar de gran ayuda frente a las constantes situaciones de desamparo emocional. Por su parte, la musicoterapia puede ayudar a recobrar la vida normal en un ambiente estructurado propicio para desarrollar más habilidades interpersonales y recobrar la autoestima (Unkefer, 1990).

Nuestro método de trabajo intenta garantizar su eficacia gracias a una labor multidisciplinar, en que, según las necesidades de cada usuario, se recurre al asesoramiento por parte de dos profesionales, un médico y un educador social, además de nosotros, el equipo fundador, creado por un psicólogo musicoterapeuta y una pedagoga.

Desde MuPsicoterapia nos adaptamos a cualquier problemática y colectivo que surja (diferencias de edad, sexo, rasgos de personalidad, número de asistentes a la terapia,…) teniendo en cuenta las necesidades particulares de cada persona.

Dependiendo de la demanda terapéutica del cliente, utilizamos la musicoterapia, la psicoterapia, la  estimulación cognitiva o una mezcla de todas ellas con el fin de satisfacer sus necesidades.